El
inicio del proceso es la comprensión de lo que significa la "actuación" como oficio; de por qué es importante desarrollar un férreo conocimiento de la propia expresión corporal, de cómo
el cuerpo envía mensajes emotivos y racionales de las situaciones con las que
guarda relación; controlar la expresión corporal es el arte del buen actor,
poner en función de un personaje sus facultades físicas la tarea de un
intérprete en un montaje escénico; determinar el lenguaje con el cual el
performance se desarrollará es tarea de todo el elenco de una obra.
La Expresión Inicial en un actor o actriz generalmente está matizada por el miedo, la timidez, el ego, la inseguridad, el prejuicio; cuando una persona toma la decisión de ingresar en un espacio de formación escénica, toma conscientemente la decisión de re-evaluar lo que conoce de su expresión física personal, es muy importante que aquel que ingresa en el círculo de entrenamiento sepa que no será un camino fácil y que lo debe enfrentar con una correcta disposición de escucha, pues los ejercicios a desarrollar en dicho espacio intentarán tocar fibras profundas del ser para "despertar" y no siempre existirá una sensación de comodidad en ese proceso.
COMUNICACIÓN
Con todo el cuerpo se comunican ideas y culturalmente aprendemos a manejar ciertas partes de nuestra forma expresiva, sin embargo no damos importancia a lo que comunican las manos, los ojos, la espalda, las pantorrillas, en general todo nuestro cuerpo, cada parte de él, parece que sólo damos importancia a lo que decimos; todo el cuerpo está enviando mensajes emotivos de lo que se piensa y siente de una situación o tema con el que se guarde relación, por ello el "estudio" de un actor o actriz debe ser permanente en la dinámica de su cuerpo, para aprender a comunicar lo que otros (personajes); deben transmitir cuando se escenifica una obra.
El primer descubrimiento entonces debe ser de si mismo, de su cuerpo, de sus formas y conductas físicas para que una vez se tenga ese conocimiento consciente entonces se pueda construir otra conducta, se pueda llegar a otra forma, a la manera del "personaje".
El camino es escabroso pues el aprendiz de actuación debe someter su ánimo a la crítica de un observador que indica lo bueno y lo malo, por capricho, por experiencia, por técnica, por conocimiento; sin importar el motivo quien busque esa "transformación" expresiva entonces sólo debe aprender sólo una cosa "a escuchar"; pues la formación actoral no es más que un campo de entrenamiento en donde el talento toma forma, se pule y crece; pero todo depende sólo del actor o actriz que busca, que pretende; y sólo cuando ese propósito, el buscar, el pretender, el comprender esté claro entonces la escucha lo llevará al desarrollo de su expresión, al manejo de su expresión corporal.
